El perfilamiento racial en los lugares públicos en Bogotá.
Por: Jonh Jak Becerra
Perfilamiento racial en Bogotá, racismo estructural una pandemia.
Lo sucedido en la tienda de ropa marca Bershka calle 82, no fue un hecho aislado como algunos pretenden hacernos crecer, al contrario, es la manifestación del racismo estructural, que persiste en Colombia. La semana pasada, nos enteramos, a través de las redes sociales, de la denuncia que realizo, joven afrocolombiana Kary Sol, artista caleña, quien fue objeto de ataques racistas en la tienda de ropa, de parte de una guarda de seguridad, y agentes de la policía del cuadrante de la zona.
Esta tienda de ropa, está ubicada en una zona
prestigiosa de Bogotá, conocida como la zona T de Bogotá, un sitio exclusivo de
la blanquitud Bogotana, dónde se encuentran varios restaurantes de reconocidos
chefs, boutiques y bares, muchas otras cosas más, lugar muy frecuentado por la
élite adinerada de Bogotá, donde el racismo anti-negro, se respira por todos
lados. Esta zona queda en el norte de la ciudad, la tienda donde sucedieron los
actos racistas, queda entré la calle 82 y la carrera 12, por donde queda uno de
los centros comerciales más importante de la ciudad. Allí no importa como estés
vestido, puedes ir de traje de gala, o informal, si eres una persona negra,
eres sospechoso para ellos, te estereotipan inmediatamente, con una mirada te
dicen todo, muchas veces hasta te ignoran, las personas que atienden en los
distintos locales, restaurantes, incluso existen sitios, donde se reservan el
derecho de administración, y por supuesto, cuando entras algún establecimiento
comercial, los guardias de seguridad empiezan con
la perfilación racial, el perfilamiento racial es algo sistemático en los
centros comerciales, almacenes de cadenas, etc. aquí en la ciudad, la policía
nacional, también procede de la misma forma, eres una persona potencialmente
“peligrosas” para ellos.
Ahora bien, puede ser que algunas personas afrodescendientes, no les allá sucedió esta situación, en algunos sitios de la zona, o incluso en la ciudad, pero eso no significa que no exista la anti-negritud en esta ciudad, tampoco no se puede decir, que en la ciudad Bogotá, no hay racismo, es mentirse así mismo, muchas personas prefieren asimilar el racismo anti-negro. Aquí se habla mucho de inclusión, y al mismo tiempo se admite que hay clasismo, pero se niega que es una ciudad anti-negra, que históricamente el racismo estructural, endémico, está en todo el sistema, económico, político, etc., es un problema estructural. Claro, cuando alguien como Yo, se atreven a escribir algo como esto, denunciando el racismo, no me bajan de resentido, acomplejado, exagerado, por decir la verdad, pues nunca se ha querido admitir, que Colombia es un país racista, a pesar de que existen informaciones como el de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que corroboran esa situación estructural en Colombia y toda América.
Entonces ¿Qué hacer?
Como
lo ha manifestado el profesor Jesús Carabalí, se requiere en Colombia, elaborar
un proyecto, que nos permita denunciar todo tipo de acto racista. También creo
que es importante empezar a desarrollar nuestro propio proyecto, economía, y
dejar de llevar nuestro dinero a esos lugares racistas, para llevar nuestro
dinero a nuestra gente, la población afrocolombiana sufre mayor déficit de
trabajo decente y exclusión laboral, resultado del racismo estructural, y más
allá de la retórica triunfalista, de los discursos politiqueros, de los avances
jurídicos y las construcciones de políticas públicas incluyentes, las
condiciones laborales de miles de trabajadores afrocolombianos continúan siendo
dramáticas. Por esa razón es esencial hacer la constitución de nuestra propia
economía, y dejar de asimilar la idea de la blancura, y desmarcar esa falsa
movilidad socioeconómica, creyendo que el racismo es una cosa abstracta que no
tiene implicaciones en nuestras vidas.
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